El Reto de la Misión
Luis Antonio Nieto mxy Tailandia
Han sido exactamente dos años de haber llegado a Asia, tiempo que he dedicado al aprendizaje de la lengua Tai. No ha sido un caminar fácil tratándose de un idioma con tonos complejos y sin semejanza a ningún otro que yo hablaba, pero se han ido dando las cosas. Hoy vivo en una parroquia con sacerdotes del país, de la diócesis de Bangkok, en una experiencia de practicar la lengua.
Un grupo de chicos de la parroquia en donde vivo se interesaron en aprender español. Nos reunimos un par de horas cada domingo. En realidad, para mi es muy provechoso, pues tengo que utilizar la lengua tai para hacerles entender cada explicación acerca del español. Ellos saben que estoy estudiando el tai y, curiosos, me preguntan, “¿Qué es lo mas difícil cuando se esta aprendiendo nuestro idioma?” Me recuerda a cuando mi superior, en una visita aquí algunos meses atrás, me pregunto “¿Qué es lo mas difícil en la misión?”
Mi respuesta a ambos, fue muy parecida.
Yo les trate de explicar a este grupo de chicos que lo mas difícil para mi es tener paciencia conmigo mismo, pues a diferencia de la cultura asiática, nosotros los latinos somos muy inmediatistas y quisiéramos que todo fuera rápido y con la menor dificultad. De igual manera, mi labor como misionero pide de paciencia y de aceptación que las cosas a menudo no se logran de la noche a la mañana. Todo es un proceso, y cuando menos acordamos ocurre el milagro, ya sea de poder conversar en una nueva lengua o de la conversión.
En realidad muchos de nuestros proyectos se caen por falta de paciencia con nosotros mismos. No somos computadores. Somos seres humanos que debemos aceptar que todo toma su tiempo y que no debemos pretender tomar todo en un solo día. Pues, el resultado es cansancio y apatía a lo que se hace.
Sabiendo la ayuda que prestan los ejemplos, les converse a los chicos sobre lo que sucedía en la casa.
Resulta que con mi párroco fuimos al medico al hacernos un chequeo de rutina. Como es rutina, entre los consejos del doctor estuvieron el comer mas verduras y hacer ejercicios. Iniciamos con nuestra rutina de ejercicios, la cual yo tuve que suspender puesto que con mucho animo el primer día, creo que le di a mi cuerpo demasiado y al día siguiente estaba que no podía ni caminar. No hacia ejercicio desde hace tiempo, pero mi párroco a paso pequeño pero seguro, diario, continua hasta ahora con su rutina y se siente, en general, muy sano.
Cuando queremos alcanzar todo en un momento se vuelve imposible. Debemos tener paciencia al descubrir lo humano que somos, tratar de medir nuestras fuerzas en cada intento para no desanimarnos, y entender que “de grano en grano, la gallina llena el buche” o como bien dice el viejo refrán chino, “un viaje de mil millas empieza con un solo paso.”
El tratar de atarugarnos nos puede llevar a asquearnos o enfermarnos. Hace falta paciencia al descubrir nuestras limitaciones. Es verdad que para algunos es mas fácil aprender lenguas o alcanzar otras metas altas, pero también es verdad que se debe hacer un esfuerzo, aun cuando la hazana parece difícil o hasta imposible. Nunca se termina de aprender, y por alguna parte se debe empezar. Lo importante es aprender de las experiencias, y aceptar que lo bueno no se alcanza sin perseverancia y humildad.
En la oración de Santo Tomas Aquino se pide por un aumento de caridad y paciencia. También debemos tener caridad y paciencia para nosotros mismos, y así poder alcanzar nuestras metas.
* Luis Nieto, tercero de izquierda a derecha





